El precio del conocimiento y las barreras de la comunicación científica
.
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (37-47) - 2026
| Pág. 37
El precio del conocimiento y las barreras de la comunicación
científica
Balance Between Creativity and Technology: The Educational Use
of Artificial Intelligence
Gustavo Rodríguez Bárcenas
1
https://orcid.org/0000-0002-3669-5276
gustavo.rodriguez@utc.edu.ec
1*
Universidad Técnica de Cotopaxi, Ecuador.
* Autor para correspondencia
Enviado: 21/03/2026
Aceptado: 28/03/2026
Publicado: 26/03/2026
RESUMEN
La comunicación científica descansa en una infraestructura mayoritariamente comercial, en la que el costo del acceso se
ha desplazado en parte del lector al autor. Este artículo examina, mediante una revisión bibliográfica crítica e integrativa,
qué evidencia verificable existe sobre la concentración editorial, el costo del acceso abierto financiado con cargos por
procesamiento
de
artículos
(APC),
las
desigualdades
en
la
capacidad
de
pago
y
otras
barreras
que
condicionan
la
circulación del conocimiento, con atención a América Latina. Las búsquedas se realizaron en la web el 19 de octubre de
2026 y se verificaron veintidós documentos y se localizaron cuatro registros más en OpenAlex; no se consultaron bases
de datos de suscripción ni se aplicó un protocolo sistemático. La evidencia describe un sector concentrado, pues los
cinco mayores editores reunían más del 50 % de los artículos indexados en 2013; un gasto global en APC estimado en
8.349 millones de dólares entre 2019 y 2023 para seis editoriales; y una capacidad de pago que depende de fondos
institucionales, de proyectos o personales, con patrones distintos según el país. A ello se suman las barreras idiomáticas,
los criterios de evaluación centrados en métricas tradicionales
y las alternativas no comerciales, como Redalyc. Se
concluye que el precio del conocimiento no se agota en la suscripción ni en el APC: incluye costos de idioma, de
evaluación y de infraestructura. La evidencia sobre Ecuador se reduce a un estudio de 2018, lo que constituye un vacío
de investigación.
Palabras
clave:
comunicación
científica;
acceso
abierto;
cargos
por
procesamiento
de
artículos
(APC);
edición
académica; equidad en el acceso al conocimiento; Redalyc; América Latina
ABSTRAT
Scientific communication relies on a predominantly commercial infrastructure, in which the cost of access has shifted,
in part, from the reader to the author. This article examines, through a critical and integrative literature review, the
available verifiable evidence on publishing concentration, the cost of open access funded through article processing
charges (APCs), inequalities in the ability to pay, and other barriers that constrain the dissemination of knowledge, with
particular attention to Latin America. Web searches were conducted on October 19, 2026, and twenty-two documents
were
verified,
while
four
additional
records
were
identified
in
OpenAlex;
subscription-based
databases
were
not
consulted, and no systematic review protocol was applied. The evidence describes a concentrated sector, in which the
five largest publishers accounted for more than 50% of indexed articles in 2013; global APC expenditure was estimated
at USD 8.349 billion between 2019 and 2023 for six publishers; and the ability to pay depends on institutional, project-
based, or personal funding, with different patterns across countries. Additional barriers include language constraints,
evaluation
criteria
centered
on
traditional
metrics,
and
non-commercial
alternatives
such
as
Redalyc.
The
article
concludes
that
the
price
of
knowledge
is
not
limited
to
subscription
fees
or
APCs;
it
also
encompasses
language,
evaluation,
and
infrastructure
costs.
Evidence
concerning
Ecuador
is
limited
to
a
single
study
published
in
2018,
representing a research gap.
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Keywords:
scientific communication; open access; article processing charges (APCs); academic publishing; equity in
access to knowledge; Redalyc; Latin America
I.
INTRODUCCIÓN
La investigación se financia en gran medida con recursos públicos, pero su circulación pasa por editoriales cuya lógica
es,
en
buena
parte,
comercial.
Durante
décadas
el
costo
recayó
en
el
lector:
bibliotecas
y
universidades
pagaban
suscripciones para acceder a lo que sus propios investigadores habían producido. El acceso abierto prometió corregir esa
asimetría, aunque una de sus variantes, la financiada con cargos por procesamiento de artículos (APC, por sus siglas en
inglés), trasladó el pago al momento de publicar. La pregunta deja entonces de ser solo quién puede leer y pasa a ser
también quién puede publicar.
El
problema
tiene
varias
capas
que
rara
vez
se
examinan
juntas.
La
primera
es
estructural:
Lariviére
et
al.
(2015)
documentaron, sobre unos 45 millones de documentos de Web of Science entre 1973 y 2013, que un grupo reducido de
editoriales
concentraba
una
fracción
creciente
de
la
producción.
La
segunda
es
económica:
Haustein
et
al.
(2024)
estimaron el gasto mundial en APC de seis editoriales, y Gallardo et al. (2024) indagaron quién paga esos cargos en
cuatro países del Sur Global. La tercera es lingüística y evaluativa: Amano et al. (2023) mostraron el esfuerzo adicional
que implica trabajar en inglés, y Alperin et al. (2019) analizaron cómo los criterios de ascenso universitario premian
ciertos productos y métricas. Frente a ello existen respuestas, entre ellas la vía diamante de Redalyc (Aguado-López et
al., 2019) y el marco normativo de la Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta (UNESCO, 2021).
El vacío que justifica este trabajo es doble. Por un lado, la evidencia se encuentra dispersa entre estudios de diseño y
alcance distintos, y no suele leerse como un conjunto. Por otro, en las búsquedas realizadas para este artículo solo se
localizó
un
estudio
centrado
en
Ecuador,
de
2018
(Delgado
Ron,
2018),
y
ninguno
sobre
el
gasto
en
APC
de
las
universidades ecuatorianas, por lo que cualquier lectura actual para el contexto ecuatoriano debe presentarse como
inferencia y no como hallazgo.
El objetivo es sintetizar de forma crítica la evidencia verificable sobre el precio del conocimiento científico y las barreras
de la comunicación científica, y responder a la pregunta: ¿qué costos y obstáculos documenta la literatura revisada y a
quiénes afectan de manera desigual?
II.
METODOLOGÍA
Se
elaboró
una
revisión
bibliográfica
crítica
e
integrativa.
No
es
una
revisión
sistemática
y
no
sigue
el
protocolo
PRISMA: la selección fue dirigida por la pregunta de investigación y no pretende ser exhaustiva.
Búsqueda: Se realizó el 19 de octubre de 2026, las búsquedas combinaron términos como
article processing charges
,
open
access
,
Global
South
,
oligopoly
of
academic
publishers
,
diamond
open
access
,
Redalyc
,
non-native
English
speaker
in
science
y
UNESCO
Recommendation
on
Open
Science
,
más
búsquedas
dirigidas
a
obras
concretas
identificadas durante la exploración. Después de cada búsqueda se abrió la página de la editorial, del repositorio o del
organismo emisor para comprobar autoría, año, título, fuente e identificadores.
OpenAlex: Se consultó la API de OpenAlex, un catálogo bibliográfico abierto, con el filtro de obras en acceso abierto
(is_oa:true)
y
búsquedas
por
título
(title.search:
article
processing
charges
;
diamond
open
access
),
ordenadas
por
número de citas. Se revisaron los diez primeros registros de cada búsqueda. En ScienceDirect se obtuvo el listado de
revistas en acceso abierto (1.809 revistas ese día) se realizó una búsqueda con filtro de acceso abierto ("article processing
charges" inequity; 64 resultados), de la que se seleccionaron y leyeron en texto completo tres artículos. IEEE Xplore se
consultó igualmente con un listado de publicaciones totalmente en acceso abierto (71 títulos) y cinco búsquedas con el
filtro de acceso abierto, de las que se seleccionaron dos artículos. De ambos se revisaron los metadatos y el resumen en
su página; del primero (Kim y Kim, 2025) se revisó además el texto de la página para localizar las cifras citadas. SciELO
y Redalyc se consultaron también en el navegador integrado, con búsquedas en español: en SciELO, "acceso abierto"
junto con Ecuador o América Latina y publicación o revistas (21 resultados), y en Redalyc, "acceso abierto Ecuador"
(13 resultados); de ellas se seleccionaron cinco artículos.
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Criterios:
Se
incluyeron
documentos
con
datos
o
marco
normativo
sobre
concentración
editorial,
gasto
en
APC,
capacidad de pago, idioma, evaluación académica, vías de acceso abierto no comerciales o acceso paralelo, cuya ficha
bibliográfica pudo comprobarse. Se excluyeron los registros cuya autoría o datos de publicación no pudieron verificarse.
Selección
:
Se verificaron e incluyeron veintidós documentos: diecisiete artículos de revistas académicas (cinco de la
primera etapa de búsqueda; tres de ScienceDirect, leídos en texto completo; dos de IEEE Xplore, consultados en su
página; dos de OpenAlex (Butler et al., 2023; Khoo, 2019), leídos en texto completo; y cinco de SciELO y Redalyc, de
los que se leyó el resumen y partes del texto), dos preprints sin revisión por pares (Gallardo et al., 2024; Haustein et al.,
2024), un documento normativo de la UNESCO, una nota informativa de SPARC y la transcripción de una ponencia
(Borrell-Damián y Rooryck, 2022). Además, de los siete registros localizados en OpenAlex (apartado 3.7).
Nivel de acceso: Las páginas consultadas se leyeron mediante una herramienta automática en Python de extracción que
devuelve resúmenes y datos de la página; en la mayoría de los casos se accedió al resumen y a la información del registro,
y no al texto completo revisado línea a línea. Las cifras citadas son las que figuran en esos resultados. Tres registros de
OpenAlex (Khoo, 2019; Butler et al., 2023; Borrell-Damián y Rooryck, 2022) se descargaron en PDF y se leyeron en
texto completo; Borrell-Damián y Rooryck es la transcripción de una ponencia, no un estudio empírico. Los otros cuatro
(Smith et al., 2021; Simard et al., 2024; Borrego, 2023; Yoon et al., 2024) se usaron solo como mapa de la literatura: se
verificó autoría, año, título, revista y DOI, pero no se leyó su resumen ni su texto, y no se les atribuyen resultados. Los
tres artículos de ScienceDirect (Clark et al., 2024; Frank et al., 2023; Jarvis, 2026) sí se leyeron en texto completo. De
los dos artículos de IEEE Xplore (Bin Ateeq y Al-Khalifa, 2023; Kim y Kim, 2025) se accedió al resumen y a los
metadatos, y en el segundo a la búsqueda de cifras en el texto. De los cinco artículos de SciELO y Redalyc se leyó el
resumen y, en Córdoba González (2024) y Delgado Ron (2018), partes del texto para localizar las cifras citadas.
Figura 1.
Fuentes consultadas el 19 de octubre de 2026 y documentos incluidos; no es un diagrama PRISMA, porque
la revisión no es sistemática.
Análisis.
La información se organizó en una matriz (autor y año, objetivo, método, resultados, limitaciones) y se agrupó
en seis categorías temáticas. Las inferencias de la autoría se marcan como tales en la discusión.
III.
RESULTADOS
La literatura revisada permite ordenar el problema en seis categorías. Las cifras proceden de los documentos citados y
no de un estudio empírico propio.
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Figura 2
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Esquema de síntesis elaborado a partir de los estudios revisados; el autor y el año figuran en cada recuadro
y los apartados siguientes desarrollan cada componente.
3.1. Concentración editorial
Lariviére et al. (2015) analizaron unos 45 millones de documentos indexados en Web of Science entre 1973 y 2013.
Encontraron que Reed-Elsevier, Wiley-Blackwell, Springer y Taylor & Francis aumentaron su participación, sobre todo
desde mediados de los años noventa, y que en 2013 los cinco editores más prolíficos reunían más del 50 % de los
artículos. La concentración era mayor en ciencias sociales (70 % en manos de cinco editores) y menor en humanidades
(20 %); las ciencias naturales y médicas ocupaban una posición intermedia, en parte por el peso de sociedades científicas
como la American Chemical Society y la American Physical Society.
3.2. Del peaje de lectura al pago por publicar
Haustein et al. (2024), en un preprint, estimaron que entre 2019 y 2023 se destinaron 8.349 millones de dólares a APC
en seis editoriales (Elsevier, Frontiers, MDPI, PLOS, Springer Nature y Wiley), equivalentes a 8.968 millones en dólares
de 2023. El gasto anual, ajustado por inflación, pasó de 910,3 millones en 2019 a 2.538 millones en 2023. En 2023 MDPI
(681,6 millones) y Elsevier (582,8 millones) encabezaron los ingresos por APC. Los autores observan además que los
pagos por APC en revistas híbridas superan a los de revistas de acceso abierto íntegro, y que las medianas efectivamente
pagadas son superiores a las tarifas de lista, tanto en revistas de acceso abierto íntegro como en las híbridas.
Clark et al. (2024), en un estudio transversal de las 87 revistas de la categoría
Pathology
de Journal Citation Reports,
hallaron que el 70,1 % (61 de 87) eran híbridas y el 29,9 % (26 de 87), de acceso abierto íntegro. La mediana del costo
de publicar en abierto fue mayor en las híbridas que en las de acceso abierto íntegro (3.710 frente a 1.735 dólares; P <
0,0001). En el análisis multivariable, un factor de impacto más alto se asoció con cargos mayores, mientras que ser
revista de acceso abierto, tener afiliación a una sociedad médica y estar ubicada en un país europeo distinto del Reino
Unido se asociaron con cargos menores. Los autores advierten que estos costos pueden afectar a quienes inician su
carrera. El estudio se limita a una especialidad médica.
Dos trabajos en acceso abierto, a texto completo, precisan esta dinámica. Butler et al. (2023) estimaron, con datos de
Web of Science, el estado de acceso abierto de Unpaywall y precios de lista históricos, que entre 2015 y 2018 los autores
pagaron 1.060 millones de dólares a Elsevier, Sage, Springer Nature, Taylor & Francis y Wiley: 612,5 millones por
revistas totalmente abiertas y 448,3 millones por artículos abiertos en revistas híbridas. Springer Nature concentró 589,7
millones, seguida de Elsevier (221,4), Wiley (114,3), Taylor & Francis (76,8) y Sage (31,6). Los autores advierten que
es una estimación a precio de lista, sin descuentos ni exenciones, y que Web of Science cubre mal las revistas no inglesas
y las ciencias sociales y humanidades. Khoo (2019), por su parte, examinó si los autores reaccionan al precio: el APC
medio de 319 revistas de BMC, Frontiers, MDPI y Hindawi subió de 1.255 a 1.651 dólares entre 2012 y 2018, frente a
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unos 151 dólares que habría supuesto la inflación estadounidense, y ni la introducción de un APC (eLife, Royal Society
Open Science y revistas que pasaron a acceso abierto) ni su aumento redujeron el volumen de artículos; en el modelo
multinivel,
un
APC
mayor
se
asoció
con
más
artículos.
Khoo
lo
interpreta
como
falta
de
sensibilidad
al
precio,
posiblemente ligada a la asociación entre precio y prestigio. Es una asociación observacional en un grupo de editoriales
comerciales y no prueba por sí sola una relación causal.
3.3. Quién puede pagar
Gallardo et al. (2024), también en un preprint, encuestaron a 13.577 investigadores de Argentina, Brasil, México y
Sudáfrica entre septiembre de 2023 y febrero de 2024. La proporción que había publicado en revistas con APC en los
últimos cinco años fue alta en tres de los cuatro países, y la fuente de financiación cambió de forma notable de un país a
otro (Tabla 1). En los cuatro países el tramo más frecuente de APC máximo pagado fue de 1.001 a 3.000 dólares, y el
porcentaje que declaró haber pagado más de 3.000 dólares fue de 18,8 % en Sudáfrica, 13,8 % en Brasil, 12,8 % en
México y 8,0 % en Argentina.
Tabla 1. Publicación en revistas con APC y modalidad de pago más usada, por país (Gallardo et al., 2024)
País
Respuestas
válidas
Publicó en revistas
con APC (%)
Fondos
personales (%)
Fondos
institucionales (%)
Exenciones
(%)
Sudáfrica
535
77,4
1,9
24,6
6,3
México
3.441
66,1
15,8
11,8
12,4
Brasil
6.288
65,9
34,5
13,1
3,5
Argentina
3.313
44,1
5,5
2,1
27,3
Las columnas de pago indican la modalidad más usada por los encuestados; no suman 100 %. Los propios autores
advierten que la muestra no es probabilística, que las poblaciones de cada país no son equivalentes y que los datos son
autodeclarados, por lo que no permiten inferencias estadísticas válidas. Sugieren que la mayor proporción sudafricana
podría relacionarse con fondos institucionales, incentivos a la investigación y acuerdos de lectura y publicación, y que
la dependencia argentina de exenciones, fondos personales y coautores extranjeros reflejaría un apoyo institucional más
débil; ambas son explicaciones plausibles, no hipótesis contrastadas.
Frank et al. (2023), en una revisión narrativa, sostienen que los APC, que sitúan típicamente entre 1.500 y 2.500 dólares
por
artículo
y
llegan
a
hasta
11.390
dólares
en
las
revistas
del
grupo
Nature
desde
2021,
trasladan
el
costo
a
investigadores sin financiación externa, entre ellos los de entornos con pocos recursos. Para respaldarlo citan a Smith et
al. (2021), cuyo diseño de pares de revistas "padre" (sin acceso abierto) y "espejo" (acceso abierto) les permite concluir
que, cuanto más pobre es la región, más probable es que sus autores terminen publicando en la revista no abierta. Esa
lectura de Smith et al. (2021) es la de Frank et al.. Los autores señalan además que el pago por artículo puede incentivar
la
proliferación
de
revistas
poco
selectivas.
Su
método
es
una
muestra
intencional
a
partir
de
Google
Scholar
(publicaciones desde 2015) y de las referencias de esas obras, y reconocen que no hay un conjunto exhaustivo de términos
de búsqueda.
Bin Ateeq y Al-Khalifa (2023) construyeron un conjunto de datos de 9.866 revistas clasificadas como depredadoras o
legítimas
y propusieron un marco de aprendizaje automático para distinguirlas. El mejor modelo, una red neuronal
convolucional, alcanzó una puntuación F1 de 0,96 en la clasificación de revistas y el mejor modelo de justificación, una
máquina de vectores de soporte, un F1 micro de 0,67 en la tarea de señalar las violaciones. Su aporte es técnico: no mide
cuánto se paga en APC ni quién publica en esas revistas, aunque ofrece una herramienta posible frente a un problema
que Frank et al. (2023) vinculan con los incentivos del pago por artículo. Solo se leyó el resumen.
Los
acuerdos
institucionales
también
tienen
costos.
Jarvis
(2026)
registró
durante
seis
meses
el
trabajo
de
una
bibliotecaria de comunicación académica de la Universidad de Utah, en un contexto de ciencias de la salud, y contabilizó
218,75 horas dedicadas a administrar acuerdos de lectura y publicación, unas 36 horas mensuales; el apoyo a los autores
concentró el 48,69 % del tiempo. La autora concluye que estos acuerdos redistribuyen la complejidad administrativa
hacia
las
bibliotecas
más
que
eliminarla.
Es
un
estudio
de
caso
de
una
sola
bibliotecaria
en
un
solo
contexto
estadounidense, y sus resultados son ilustrativos, no representativos.
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3.4. Barreras idiomáticas
Amano et al. (2023) encuestaron a 908 investigadores de ciencias ambientales y compararon el esfuerzo que exige hacer
ciencia en inglés según el país y el contexto lingüístico y económico. Los hablantes no nativos, en especial al comienzo
de su carrera, dedican más esfuerzo que los nativos a leer y redactar artículos, preparar presentaciones y difundir su
trabajo en varios idiomas, y la barrera idiomática puede impedirles asistir o presentar en congresos internacionales en
inglés. La muestra se limita a un campo disciplinar.
3.5. Evaluación académica y alcance público
Alperin et al. (2019) analizaron documentos de revisión, ascenso y permanencia de 129 universidades de Estados Unidos
y Canadá. Los términos relacionados con lo público y lo comunitario aparecen en muchos documentos, pero sobre todo
asociados al servicio, que los autores consideran poco valorado, mientras que los criterios enfatizan los productos de
investigación tradicionales y las métricas basadas en citas. El estudio describe contextos norteamericanos y no puede
trasladarse sin matices a América Latina.
Kim y Kim (2025) analizaron 1.628 instituciones de 97 países incluidas en el Times Higher Education World University
Rankings
2025,
agrupadas
en
seis
regiones.
En
la
métrica
de
calidad
de
investigación,
basada
por
completo
en
indicadores derivados de citas, las universidades anglófonas obtuvieron una puntuación media de 74,57, frente a 35,51
de las latinoamericanas; en el modelo de regresión, América Latina mostró la mayor brecha respecto de las anglófonas
(−21,090),
incluso
tras
ajustar
por
entorno
de
investigación,
docencia
y
perspectiva
internacional.
La
colaboración
internacional
se
asoció
con
mayor
impacto
de
citas,
en
especial
en
las
instituciones
latinoamericanas.
Los
autores
atribuyen las desventajas de las regiones no occidentales a barreras lingüísticas, acceso limitado a la publicación y escasa
presencia en las redes de citación; esa atribución es interpretativa, porque el estudio mide diferencias de puntuación y
no el efecto de cada barrera. Se limita, además, a las universidades que figuran en un ranking concreto.
3.6. Vías alternativas y acceso paralelo
Aguado-López et al. (2019) proponen, a partir de la experiencia de RedALyC, un modelo de publicación académica no
comercial, colaborativo y sostenible para las ciencias sociales y las humanidades, y discuten también los sistemas de
evaluación y la sostenibilidad del acceso abierto. Según SPARC (2024), Redalyc indexa 1.572 revistas y casi 800.000
artículos de 755 instituciones de 31 países, no cobra APC, depende de una universidad pública y de financiación por
proyectos, y desde 2018 se compromete exclusivamente con el acceso abierto diamante. La UNESCO (2021) adoptó el
23 de noviembre de 2021 su Recomendación sobre la Ciencia Abierta, que incluye entre sus valores la equidad y la
justicia, pide acceso al conocimiento científico lo más abierto posible y alienta la creación continua de capacidades.
El acceso paralelo ofrece una medida indirecta de la demanda insatisfecha. Himmelstein et al. (2018) calcularon que, a
marzo de 2017, la base de datos de Sci-Hub contenía el 68,9 % de los 81,6 millones de artículos registrados en Crossref
y alrededor del 85 % de los publicados en revistas de pago. Se trata de un canal de legalidad cuestionada, y se cita aquí
como evidencia de la magnitud del acceso no resuelto, no como recomendación de uso.
Borrell-Damián y Rooryck (2022), en la transcripción de una intervención en la conferencia europea de ciencia abierta
de París, resumieron un estudio encargado por cOAlition S y realizado por un consorcio dirigido por OPERAS. Según
lo que exponen, se encuestaron 1.619 revistas y se estimó que existen entre 17.000 y 29.000 revistas diamante, el 60 %
en ciencias sociales y humanidades, y que alrededor del 44 % de los artículos en acceso abierto se publica por esa vía,
equivalente al 8
–
9 % del volumen total de publicación. El plan de acción propuesto se organiza en cuatro ejes: eficiencia,
estándares de calidad, formación de capacidades y sostenibilidad, con un centro de capacidades para la edición diamante
y un estándar europeo de calidad para la edición institucional. Se trata de una exposición oral que remite a otro informe
y no de un estudio empírico, por lo que las cifras deben contrastarse con el estudio original.
3.7. Registros adicionales de acceso abierto (OpenAlex)
Para ampliar la base con fuentes de acceso abierto se consultó la API de OpenAlex el 19 de octubre de 2026. La búsqueda
por título de
article processing charges
devolvió 240 obras en acceso abierto; la de
diamond open access
devolvió 430,
entre ellas obras ajenas al tema, por lo que solo se examinó el comienzo de cada lista. Se seleccionaron siete registros
cuyo título remite directamente a las categorías anteriores (Tabla 2). Después se descargaron y leyeron en texto completo
tres de ellos (Khoo, 2019; Butler et al., 2023; Borrell-Damián y Rooryck, 2022), cuyos hallazgos se integran en los
apartados 3.2 y 3.6. De los otros cuatro solo se comprobó la ficha bibliográfica, porque MIT Press y Wiley mostraron
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una verificación anti-bots que no se eludió con la herramienta en Python; por eso se presentan como mapa de la literatura
y no como evidencia de resultados.
Tabla 2.
Registros de OpenAlex en acceso abierto, ordenados por año
Autoría y año
Título
Línea que aborda y
estado de lectura
Apartado relacionado
Smith et al. (2021)
Assessing the effect of
article processing charges
on the geographic
diversity of authors using
Elsevier's "Mirror Journal"
system
Efecto de los APC en la
diversidad geográfica de
los autores
3.3
Borrell-Damián y Rooryck
(2022)
An action plan for
diamond open access
Plan de acción para el
acceso abierto diamante
(leído; transcripción de
una ponencia)
3.6
Khoo (2019)
Article processing charge
hyperinflation and price
insensitivity: An open
access sequel to the serials
crisis
Precios de los APC y su
relación con la crisis de
las suscripciones (leído en
texto completo)
3.2
Butler et al. (2023)
The oligopoly's shift to
open access: How the big
five academic publishers
profit from article
processing charges
Ingresos de las cinco
mayores editoriales por
APC (leído en texto
completo)
3.1, 3.2
Borrego (2023)
Article processing charges
for open access journal
publishing: A review
Revisión sobre los APC
3.2, 3.3
Simard et al. (2024)
We need to rethink the
way we identify diamond
open access journals in
quantitative science
studies
Identificación de revistas
diamante en estudios
cuantitativos
3.6
Yoon et al. (2024)
The road to sustainability:
Examining key drivers in
open access diamond
journal publishing
Factores de sostenibilidad
de las revistas diamante
3.6
La convergencia entre estos títulos y los apartados anteriores sugiere que las líneas aquí tratadas coinciden con las que
la literatura de acceso abierto está trabajando, aunque esa convergencia es temática y no confirma ningún resultado.
Analizar estos siete trabajos completos es una recomendación que reforzaría mucho más las secciones 3.2, 3.3 y 3.6.
3.8. Evidencia regional y ecuatoriana (SciELO y Redalyc)
Córdoba
González
(2024)
comparó
datos
de
DOAJ
y
Latindex
de
2021
y
2023
y
encontró
que
las
revistas
latinoamericanas
que
cobran
APC
pasaron
de
123
a
249.
De
las
126
incorporadas
en
esos
dos
años,
29
(22,5
%)
pertenecen a universidades; nueve revistas dejaron de cobrar; Brasil y México tuvieron las mayores tasas de crecimiento,
y cinco países sin revistas con APC en 2021 las tenían en 2023: Bolivia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Perú. Las
tarifas resultaron bajas o medianas, pero la autora considera la tendencia preocupante porque amenaza a las revistas
diamante de la región. El recuento se limita a las revistas que declaran sus tarifas en esos dos sistemas, y la propia autora
estima que hoy serán más.
Salatino (2022) examinó más de 900.000 artículos y 1.720 revistas latinoamericanas, y describió un espacio regional de
circulación de acceso abierto no comercial y predominantemente multilingüe, frente a la escasa representatividad y
diversidad de Scopus y Web of Science. Espinoza et al. (2025), desde Ecuador, realizaron una revisión sistemática de
artículos en español publicados entre 2011 y 2021 y concluyeron que muchas revistas de la región enfrentan barreras
para alcanzar índices como Scopus y Web of Science, por requisitos estrictos y sesgos hacia el inglés y las ciencias
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duras; clasificaron las estrategias de visibilidad por niveles (institucional, de revista, de autores y de equipos editoriales).
Valencia Agudelo y Valencia (2025) plantean, desde el marco de Elinor Ostrom, que las revistas de acceso abierto
pueden gestionarse como bienes comunes por las comunidades académicas, e identifican avances y retos en América
Latina; es un texto de reflexión y no un estudio empírico.
El único estudio localizado centrado en Ecuador es el de Delgado Ron (2018). A partir de Latindex, identificó 102
revistas ecuatorianas en línea, de las cuales 93 figuraban como vigentes; la muestra final fue de 80 revistas en línea. El
51,25 % (41) usaba licencias compatibles con el acceso abierto y el 48,75 % (39) no declaraba ninguna licencia, aunque
entre las revistas con números publicados en los dos últimos años el 68 % usaba licencias compatibles. El 88,75 % (71)
permitía buscar y copiar el texto, y el 71,25 % (57), el rastreo e indización automáticos. El autor atribuye la expansión
del
acceso
abierto
a
un
marco
legal
probablemente
favorable,
y
menciona
el
artículo
144
de
la
Ley
Orgánica
de
Educación Superior (entrega digital de tesis), el artículo 114 del Código Ingenios (licencia gratuita no exclusiva a los
centros de educación superior sobre sus obras académicas) y la Red de Repositorios de Acceso Abierto del Ecuador, a
la que hasta octubre de 2017 solo se habían integrado dos revistas; recoge además un análisis jurídico (Correa, 2017)
según el cual no existe una normativa clara sobre acceso abierto. Advierte que el desconocimiento del tema podría frenar
una práctica más amplia. Sus datos corresponden a 2017 y 2018.
IV.
DISCUSIÓN
La evidencia revisada sugiere que el precio del conocimiento cambió de lugar más que desapareció. Cuando la barrera
era la suscripción, quienes quedaban fuera eran lectores de instituciones con menos recursos; cuando la barrera es el
APC, quedan fuera quienes no pueden financiar su propia publicación. Los datos de Haustein et al. (2024) muestran el
tamaño del flujo de dinero, y los de Gallardo et al. (2024) indican que esa carga no se distribuye al azar: depende de
quién financia, y no solo de cuánto cuesta. Conviene separar lo documentado de lo inferido. Está documentado que en
cuatro países del Sur Global la forma de pagar difiere de manera marcada; es una inferencia, aún sin contrastar, que esa
diferencia responde al diseño de los sistemas nacionales de apoyo a la investigación.
Las tres líneas de evidencia económica tienen límites que impiden encadenarlas en una sola narrativa causal. Lariviére
et al. (2015) miden concentración con datos de Web of Science hasta 2013, una base que cubre de forma desigual las
ciencias sociales, las humanidades y las revistas regionales; Haustein et al. (2024) estiman gasto en seis editoriales y
cinco
años;
y
Gallardo
et
al.
(2024)
describen
una
muestra
autoseleccionada.
No
consta
en
estos
estudios
que
la
concentración explique el crecimiento del gasto en APC, aunque es una hipótesis razonable que merece contrastarse con
datos conjuntos. Dos de los documentos son preprints, y sus cifras podrían cambiar tras la revisión por pares.
La barrera idiomática y la evaluación académica añaden costos que no aparecen en ninguna factura. Amano et al. (2023)
muestran que el esfuerzo adicional recae con más fuerza sobre quienes empiezan su carrera, y Alperin et al. (2019) que
los criterios institucionales siguen premiando productos y métricas tradicionales. Su combinación permite una lectura
plausible, aunque no probada por estos estudios: si la evaluación privilegia las revistas internacionales en inglés, el
investigador no anglófono afronta a la vez un costo lingüístico y, a menudo, un costo monetario para publicar allí. Esa
lectura requiere estudios que midan ambos factores en la misma población, algo que no se encontró en esta revisión.
Kim y Kim (2025) aportan la evidencia cuantitativa más cercana a América Latina: las universidades latinoamericanas
de su muestra puntuaron muy por debajo de las anglófonas en una métrica basada solo en citas. Es coherente con la
lectura anterior, pero no la prueba. El estudio no distingue cuánto de la brecha se debe al idioma, al costo de publicar, a
la menor presencia en los índices de citas o a diferencias reales de calidad, y su muestra procede de un ranking que ya
selecciona a las universidades.
Los estudios regionales añaden una escala que los internacionales no muestran. Córdoba González (2024) documenta
que el cobro de APC en revistas latinoamericanas se duplicó en dos años y alcanzó a países que no lo registraban en
2021, entre ellos Ecuador. Eso matiza la idea de que el modelo diamante es el destino natural de las revistas regionales
(Salatino, 2022; SPARC, 2024), aunque el estudio no dice quiénes pagan esos cargos ni cuánto pagan en total. Para
Ecuador, el único estudio localizado (Delgado Ron, 2018) describía un acceso abierto extendido pero desigual, con casi
la mitad de las revistas de su muestra sin licencia declarada, y sus datos son anteriores a la expansión de los APC que
describe Córdoba González (2024); no fueron hallados datos recientes que permitan saber cuánto ha cambiado. Espinoza
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et al. (2025) añaden que la indexación internacional es otra barrera para las revistas regionales, aunque su revisión abarca
publicaciones de 2011 a 2021 y refleja un periodo anterior.
Las alternativas no comerciales ofrecen una salida, con sus propias condiciones. El caso de Redalyc, según SPARC
(2024) y Aguado-López et al. (2019), indica que un modelo diamante puede operar a escala regional sin cobrar a autores
ni a lectores, pero se apoya en financiación pública y de proyectos, de modo que su sostenibilidad depende de decisiones
políticas e institucionales. La Recomendación de la UNESCO (2021) respalda el marco normativo, pero un instrumento
de este tipo no obliga por sí mismo a modificar los presupuestos ni los sistemas de evaluación. En cuanto al acceso
paralelo, los datos de Himmelstein et al. (2018) tienen casi diez años y no se actualizaron en esta revisión; indican
demanda, no una solución legal ni sostenible.
Clark et al. (2024) y Frank et al. (2023) coinciden con Gallardo et al. (2024) en señalar una carga que recae más sobre
investigadores jóvenes o sin financiación, pero proceden de diseños distintos (una especialidad médica, una revisión
narrativa y una encuesta en cuatro países), de modo que la coincidencia es cualitativa y no cuantitativa. Por su parte,
Jarvis (2026) muestra que los acuerdos de lectura y publicación tampoco eliminan el costo, sino que lo cambian de
partida: parte es trabajo bibliotecario que no figura en la factura del editor. Es una inferencia, sin datos de la región que
la confirmen, que cualquier acuerdo que consideren las bibliotecas universitarias latinoamericanas debería evaluarse con
su costo operativo además de su precio.
Implicaciones para el contexto ecuatoriano (inferencias): Esta revisión localizó un solo estudio centrado en Ecuador
(Delgado
Ron,
2018),
anterior
a
la
expansión
de
los
APC,
y
ninguno
sobre
el
gasto
en
APC
de
las
universidades
ecuatorianas, de modo que las siguientes ideas son hipótesis de trabajo. Las universidades y sus bibliotecas podrían
registrar de manera sistemática los pagos de APC, las exenciones y las publicaciones en revistas diamante; reforzar los
repositorios
institucionales
como
vía
verde;
y
revisar
si
sus
criterios
de
evaluación
distinguen
entre
visibilidad
y
capacidad de pago. Una línea de investigación inmediata sería replicar con instrumentos comparables la encuesta de
Gallardo et al. (2024) en universidades ecuatorianas.
Limitaciones: La búsqueda se limitó a la web abierta y a un solo día; no se leyeron los textos completos de la mayoría
de los documentos; el conjunto de veintidós fuentes verificadas, más cuatro registros de OpenAlex no leídos, es pequeño
y no representa toda la literatura; y las fuentes proceden de contextos distintos (Web of Science, seis editoriales, cuatro
países,
ciencias
ambientales,
universidades
norteamericanas).
Sin
estas
salvedades,
las
conclusiones
serían
más
categóricas de lo que la evidencia permite.
V.
CONCLUSIONES
La literatura revisada documenta que el costo de la comunicación científica tiene al menos cuatro componentes: un
mercado editorial concentrado, un gasto en APC de miles de millones de dólares, una capacidad de pago desigual según
la financiación disponible y costos de idioma y de evaluación que no figuran en ningún presupuesto. Ninguna de estas
barreras, por sí sola, explica el problema.
Las alternativas no comerciales, como el modelo diamante de Redalyc, muestran que es posible publicar sin cobrar a
autores ni a lectores, aunque su viabilidad depende de financiación pública sostenida. El marco de la UNESCO (2021)
fija un horizonte normativo de equidad, pero su aplicación queda en manos de políticas nacionales e institucionales.
El alcance de estas conclusiones es acotado: veintidós fuentes verificadas, dos de ellas preprints, y cuatro registros de
OpenAlex sin lectura de contenido, una búsqueda en la web abierta
y un solo estudio sobre Ecuador, de 2018. Se
recomienda
ampliar
la
búsqueda
a
bases
de
datos
como
Scopus,
Web
of
Science,
SciELO
y
Dialnet;
medir
en
universidades
ecuatorianas
el
gasto
en
APC,
las
fuentes
de
pago
y
el
uso
de
vías
verde
y
diamante;
y
estudiar
conjuntamente la relación entre idioma, evaluación y capacidad de pago.
El precio del conocimiento y las barreras de la comunicación científica
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Lemaciencias
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VI.
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