Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 48
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre
Parrandas Campesinas e identidad cultural
Memory technologies in Culture 4.0: convergence between Rural
'Parranda'and cultural identity
Lic. Iris Calyanez Jiménez Quesada
1
https://orcid.org/0009-0007-7943-2031
irisjimenezquesada@gmail.com
Dra.C Mariela Hernández Cabrera
*2
https://orcid.org/0000-0003-4930-9159
marielahc1979@gmail.com
Dra. C. Naymi Madrigal González
3
https://orcid.org/0000-0002-1446-6659
madrigalnaymi@gmail.com
1
Centro Provincial de la Música en Sancti Spíritus
2,3
Universidad de Sancti Spíritus: José Martí Pérez
* Autor para correspondencia
Enviado: 12/04/2026
Aceptado: 29/04/2026
Publicado: 29/04/2026
RESUMEN
Arroyo Blanco, es el poblado más antiguo del municipio Jatibonico, provincia de Sancti Spítitus, Cuba, posee una
identidad
singular
marcada
por
su
historia
y
ruralidad,
conserva
tradiciones
arraigadas,
como
las
parrandas
campesinas: manifestaciones de la cultura popular tradicional, vinculadas a la religiosidad, el fin de la cosecha y
la sociabilidad rural, que constituyen puntos de encuentro para intercambios de repentismo y décima. Con la
creación de la brigada de Instructores de Arte, estos espacios transitaron de ser, prácticas espontáneas a convertirse
en espacios institucionalizados, donde el Instructor de Arte no solo observa, sino que debe actuar como mediador
que sistematiza la memoria histórica y local para nutrir su propia práctica. El patrimonio inmaterial, considerado
memoria viva, debe prevalecer como proceso de continuidad intergeneracional para que la música campesina y,
dentro
de
ella,
“la
Parranda”;
no
pierda
su
esencia.
No
existen
suficientes
guías
metodológicas
o
estrategias
sistematizadas que orienten al Instructor de Arte sobre cómo participar, gestionar o aprovechar un encuentro
territorial de parrandas campesinas para fortalecer su propia identidad cultural, y por ende la de su comunidad. Se
trazó como objetivo: proponer un Plan de Acciones de Nuevo Tipo que potencie la contribución del Encuentro
Territorial de Parrandas Campesinas desde las tecnologías de la memoria en la cultura 4.0 para los Instructores de
Arte.
Se
observó
desde
la
investigación-acción
participativa
(i-ap)
que
constituye
una
práctica
innovadora
mediante
el
uso
de
nuevas
tecnologías,
técnicas
de
enseñanza
y
herramientas
pedagógicas
que
permitieron
fortalecer la identidad cultural de los Instructores de Arte
.
Palabras clave:
Parrandas campesinas, identidad cultural, Instructor de Arte, cultura de la memoria
ABSTRAT
Arroyo Blanco is the oldest town in the municipality of Jatibonico, in the province of Sancti Spíritus, Cuba. It has
a unique identity shaped by its history and rural character, preserving deeply rooted traditions like the peasant
parrandas: expressions of traditional popular culture connected to religiosity, the end of the harvest, and rural
social life, which serve as gathering points for exchanges of improvisational verse and décima. With the creation
of the Art Instructors brigade, these spaces went from being spontaneous practices to becoming institutionalized
spaces, where the Art Instructor not only observes but also acts as a mediator who organizes the local historical
memory to enrich their own practice. Intangible heritage, considered living memory, must prevail as a proc There
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 49
aren't enough methodological guides or systematic strategies to guide Art Instructors on how to participate in,
manage, or make the most of a local 'parranda' gathering to strengthen their own cultural identity, and therefore
that of their community. The goal was established: to propose an action plan that enhances the contribution of the
Rural 'Parranda' Territorial Gathering through memory technologies in Culture 4.0 for Art Instructors. From the
participatory action research (i-ap), it was observed that the action plan constitutes an innovative practice through
the use of new technologies, teaching techniques, and pedagogical tools that allowed the cultural identity of Art
Instructors to be strengthened
.
Keywords:
Rural parrandas, cultural identity, Art Instructor, culture of memory ess of intergenerational
I.
INTRODUCCIÓN
La
pregunta
sobre
el
papel
de
las
tecnologías
digitales
en
la
configuración
de
la
sociedad
de
la
información
y
su
incidencia en las identidades culturales suele dirigir la mirada de inmediato hacia internet, las redes sociales
y los
dispositivos inteligentes. El brillo de la innovación y la factibilidad de las pantallas generan una fascinación que, con
frecuencia, desemboca en dos posturas antagónicas e igualmente limitadas:
En primer lugar: un optimismo vinculado a las tecnologías que es capaz de ver en cada aparato tecnológico la
llave del progreso cultural.
Segundo lugar: un pesimismo que sentencia la disolución inevitable de las tradiciones locales ante la marea
homogeneizadora global.
Sin embargo, una comprensión profunda de la tecnología, tal como la plantea Martín-Barbero (1987):
El paso de los medios a las mediaciones implica reconocer que la comunicación no se reduce a la tecnología, sino que
se constituye en el entramado de prácticas sociales, saberes y memorias que resignifican lo cultural en contextos de
cambio. (Martín-Barbero, 1987, p. 231)
Nos invita a desplazar el foco desde los aparatos hacia las mediaciones, subrayando que la cuestión no radica en la mera
incorporación
de
herramientas
digitales
dentro
de
un
marco
tradicional,
sino
en
comprender
cómo
los
procesos
simbólicos de producción, circulación y recepción cultural se transforman en un ecosistema comunicativo híbrido
.
En
este escenario, lo digital no sustituye las prácticas y saberes ancestrales, sino que se entrelaza con ellos, generando nuevas
formas de interacción cultural donde la memoria colectiva y las tecnologías convergen para reconfigurar la experiencia
social y comunitaria.
Teniendo en cuenta el criterio anterior, la presente investigación sostiene que las tecnologías digitales, lejos de diluir las
identidades locales, pueden funcionar como un nuevo sensor cultural, siguiendo la perspectiva de Benjamin (2022),
quien revaloriza y resigni
fica las “tecnologías de la memoria” propias de las culturas populares al sostener que: “La
técnica no destruye la tradición, sino que la transforma en memoria compartida, capaz de ser reproducida y resignificada
en cada contexto” (Benjamin, 2022, p. 45).
En este sentido, las tecnologías endógenas tales como: el ritual, la
oralidad, la
música
y la
fiesta comunal han constituido
históricamente
dispositivos
de
construcción
de
sentido
y
cohesión
social.
Hoy,
al
entrelazarse
con
lo
digital,
estas
prácticas
no desaparecen,
sino
que se
amplifican,
generando
un
ecosistema
híbrido donde la
memoria
colectiva
se
proyecta hacia el futuro y la identidad comunitaria la cual se fortalece mediante nuevas formas de circulación simbólica:
“Las culturas populares han hecho de
la oralidad, la música y la fiesta comunal tecnologías de cohesión social y de
transmisión de saberes” (Martín
-Barbero, 1987, p. 214).
La historia de las comunidades se ha tejido en torno a estas tecnologías de la memoria, que han permitido preservar
relatos, valores y símbolos compartidos. La identidad, por su parte, se configura como un proceso dinámico, donde lo
ancestral y lo contemporáneo dialogan. En la actualidad, las plataformas digitales actúan como espacios de archivo y
circulación, capaces de revitalizar tradiciones y proyectarlas en escenarios globales, sin perder su raíz local. Así, la
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 50
memoria se convierte en un puente entre pasado y presente, y la identidad se reafirma como un recurso estratégico para
la sostenibilidad cultural.
El Encuentro Territorial de Parrandas Campesinas de Arroyo Blanco, en Jatibonico, Cuba, se erige como un objeto de
estudio paradigmático, para analizar esta dinámica, especialmente en la formación de los Instructores de Arte, quienes
actúan como mediadores claves entre la tradición viva y los nuevos regímenes de visibilidad cultural se traza como
objetivo en la investigación: diseñar un Plan de Acciones de Nuevo Tipo que potencie la contribución del Encuentro
Territorial de Parrandas Campesinas desde las tecnologías de la memoria en la cultura 4.0.
El mencionado encuentro se organiza a través de los Consejos Populares, el Centro Provincial de Casas de Cultura lleva
a su cargo esta realización, llevando su estructura organizativa, junto al mismo participan: la Dirección Provincial de
Cultura, la Casa de la Cultura del municipio “María Montejo Pérez”, la Casa Comunal de la localidad de Arroyo Blanco
“Josefa Pina Marín”, ambas con sus especialistas, el Presidente del Consejo Popular, entre otras entidades que tienen a
su cargo la organización de las Parrandas.
La hipótesis que nos guía es que la crisis de formación identitaria en estos agentes no reside en la carencia de eventos
tradicionales, sino en la falta de una mediación consciente que traduzca la experiencia cultural vivida, la Parranda, como
mediador social integral, en un discurso identitario sólido, reflexivo y adaptable al entorno contemporáneo. En este
análisis de la situación problemática se detectó por parte de la autora:
1-
Una insuficiente sistematización de las experiencias de los encuentros de parrandas como espacios no formales
que tributan a la consolidación de la identidad cultural en los Instructores de Arte, agentes multiplicadores
esenciales en las comunidades.
2-
No existen suficientes guías metodológicas o estrategias sistematizadas que orienten al Instructor de Arte sobre
cómo participar, gestionar o aprovechar un encuentro territorial de parrandas para fortalecer su propia identidad
cultural, y por ende la de su comunidad. Se realizan los encuentros, pero no se ha profundizado en cómo estos
eventos impactan de manera efectiva en su formación identitaria.
3-
Existe el peligro de que las Parrandas sean vistas solo como un evento tradicional, perdiendo de vista su esencia
de obra cultural viva que debe ser internalizada por los agentes culturales y los Instructores de Arte.
En la Ley No. 155/2022: “Ley General de Protección al Patrimonio Cultural y al Patrimonio Natural”, Capítulo III,
queda reflejada su importancia en
el Artículo 34, al cual se acoge la autora, donde se establece: “Las manifestaciones
culturales inmateriales y bienes culturales muebles e inmuebles se reconocen legalmente como Patrimonio Cultural a
través del inventario, que es un proceso de evaluación de dichas manifestaciones y bienes, sus valores y particularidades
(p. 9).
La correspondencia entre identidad y patrimonio cultural repercute indudablemente en las estructuras simbólicas de una
comunidad.
Es
así
como
los
elementos
y
expresiones
culturales
adquieren
una
valía
especial
por
constituirse
en
componentes referenciales con una notable carga de simbolismos para una cultura y, por ende, reciben la condición de
patrimonio cultural.
Según Hernández-
Cabrera (2025), “Cuba posee un tronco identitario y cu
ltural fuerte desde sus propias raíces. Esto hace
posible
la formación
de
identidades
locales, nacionales
y
supranacionales”
(p.
26).
Permiten
distinguir
a
un
grupo
humano del resto de la sociedad a través de características que se manifiestan cuando una persona se reconoce o reconoce
a otra como miembro de ese pueblo.
Siendo la música campesina cubana resultado de la interacción de las diferentes etnias que convergieron en el proceso
de colonización, se caracteriza por la variedad sonora y genérica, con ritmos que la hacen única. Dentro de las disímiles
manifestaciones como la décima y el punto guajiro, “Las Parrandas Campesinas” ocupan un lugar que transciende como
parte de la identidad de las comunidades rurales en Cuba. El desafío, por tanto, no es instrumental, sino interpretativo:
se trata de recuperar el sentido de la práctica para que la herramienta digital sea un puente.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 51
II.
METODOLOGÍA
La investigación se sustentó en la investigación-acción participativa (i-ap), seleccionada por su pertinencia en procesos
de construcción colectiva de conocimiento y su capacidad de articular teoría
y práctica en contextos comunitarios.
Permitió que los Instructores de Arte pasaran de ser observadores pasivos a mediadores activos, capaces de sistematizar
la
memoria
histórica
local
y
nutrir
su
práctica
pedagógica.
La
metodología
garantizó
que
el
patrimonio
inmaterial
considerado
memoria
viva
se
mantuviera
como
proceso
de
continuidad
intergeneracional,
fortaleciendo
tanto
la
identidad cultural de los Instructores como la de la comunidad.
La principal población de la investigación la constituyó dentro del contexto territorial: El poblado de Arroyo Blanco,
reconocido como el más antiguo de la región. Como sujetos de estudio: Los Instructores de Arte, portadores de tradición
oral, músicos campesinos y miembros de la comunidad vinculados a las Parrandas Campesinas.
Constituyeron
fuentes
de
información
para
la
investigación
los
testimonios
orales
de
portadores
de
tradición.
Documentos locales y registros históricos. Observaciones directas en los Encuentros Territoriales de Parrandas. Recursos
digitales y audiovisuales como soporte de las tecnologías de la memoria.
En consonancia, el proceso investigativo se caracterizó por ser cíclico, dinámico, de reflexión teórica, y transitó por
cuatro ciclos de intervención de la teoría: exploración, planeación y construcción, implementación y valoración. En la
planeación fue necesario determinar los métodos y técnicas de los niveles teórico, y empírico para la realización del
diagnóstico que sirvió de guía en la investigación.
Se partió de un diagnóstico inicial: identificación de las prácticas culturales vigentes y de las carencias metodológicas
en la participación de los Instructores de Arte. En construcción del Plan de Acciones de Nuevo Tipo se realizaron
acciones concretas que integraran las tecnologías digitales con las prácticas tradicionales, orientadas a fortalecer la
identidad cultural.
Con la implementación participativa: aplicación del plan en Encuentros Territoriales de Parrandas, donde los Instructores
asumieron un rol activo como mediadores culturales y en la valoración reflexiva: se valoran de los resultados mediante
sesiones colectivas de retroalimentación, que permitieron ajustar las acciones y consolidar aprendizajes.
Fueron utilizados diferentes métodos tanto del nivel teórico como empíricos:
Histórico-lógico: en el estudio de los antecedentes y evolución de las concepciones que a nivel internacional y nacional
sustentan el tema y su contextualización en el ámbito donde se desarrolla la investigación.
Analítico-sintético: para descomponer el objeto de estudio en sus partes y estudiar sus relaciones, especialmente para la
determinación de los principales elementos teóricos en la precisión de los criterios referentes al fortalecimiento de la
identidad
cultural
de
los
Instructores
de
Arte,
la
comunidad
de
Arroyo
Blanco
y
en
su
relación
con
el
Encuentro
Territorial de Parrandas Campesinas, así como los enfoques actuales y la determinación de las particularidades en la
muestra seleccionada desde las tecnologías de la memoria en la cultura 4.0.
Inductivo-deductivo: en el establecimiento de inferencias lógicas de lo particular a lo general y viceversa; constituye la
vía para determinar las regularidades del proceso investigativo.
Tránsito de lo abstracto a lo concreto: se llevó a cabo durante todo el proceso investigativo, comenzó con la situación
problemática que se obtuvo de la práctica, lo que permitió arribar a regularidades e incidir de manera positiva y constante
en ella, para regresar a lo concreto pensado y darle solución al problema científico que coincide con la necesidad del
fortalecimiento de la identidad cultural en los Instructores de Arte y la necesidad de una guía metodológica que orienten
al Instructor de Arte sobre cómo participar, gestionar o aprovechar un Encuentro Territorial de Parrandas Campesinas
apoyado en las tecnologías de la información y la comunicación.
Enfoque de sistema: en el estudio de los elementos a tener en cuenta para el fortalecimiento de la identidad cultural,
entender la naturaleza del fenómeno estudiado y la articulación de los componentes y sus relaciones estructurales y
funcionales con la comunidad y todos los participantes.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 52
Modelación: facilitó modelar la concepción del Pan de Acciones de Nuevo Tipo en sus diferentes etapas, así como
interpretar, diseñar y ajustar la realidad del contexto educativo en función del fortalecimiento de la identidad cultural de
los Instructores de Arte.
Del nivel empírico:
La
investigación-acción
participativa:
proporcionó
la
delimitación
y
concepción
colectiva
de
las
acciones
que
contribuyeron
al
fortalecimiento
de
la
identidad
el
proceso
de
construcción
del
Plan
de
Acción
de
Nuevo
Tipo.
(Hernández-Sampieri, 2014).
Observación participante: se aplicó para verificar los procedimientos realizados por la autora en el desarrollo y resultado
de las acciones a los 12 Instructores de Arte que formaron parte del estudio (Berenguera et al., 2014).
Análisis de documentos: para interpretar y adoptar posiciones teóricas relativas al tema que se investiga a partir del
análisis de los documentos rectores vigentes y de los resultados de investigaciones precedentes que aportaron al marco
conceptual de la investigación.
Entrevista en profundidad: aplicada para obtener información directamente del accionar de los Instructores de Arte,
miembros de la comunidad, directivos de cultura, músicos y participantes en general, cotejar las opiniones individuales
y colectivas que permitieron operar en conjunto sobre el estado real de la identidad cultural (Rodríguez-Gómez et al.
2008, p.169), (Izcara-Palacios, 2003)
Sesiones en profundidad: realizada con los miembros del colectivo docente y los informantes claves de la temática,
valorar los resultados del diagnóstico y las acciones del Plan, considerado de Nuevo Tipo en estas sesiones.
Grupo de discusión: se utiliza para valorar la pertinencia y el impacto que van teniendo la implementación de las acciones
aplicadas por la autora desde la práctica.
Registros
anecdóticos:
se
utilizó
desde
el
inicio
de
la
investigación,
permitió
una
descripción
minuciosa
de
comportamientos individuales y grupales a lo largo de un determinado período de tiempo e información sobre el contexto
en el que se producen los acontecimientos (Nocedo de León et.al, 2002).
Triangulación metodológica: para contrastar los resultados alcanzados con la aplicación de diferentes métodos y fuentes,
establecer
las
coincidencias
y
divergencias
a
partir de
las
regularidades
respecto
al
fortalecimiento
de
la
identidad
cultural en los estudiantes y para obtener una comprensión más completa y profunda del fenómeno en estudio (Izcara-
Palacios, 2009).
III.
DISCUSIÓN
La incidencia de las tecnologías digitales en las identidades culturales exige un distanciamiento crítico del determinismo
tecnológico, que tiende a reducir un proceso sociocultural complejo a un simple impacto lineal de lo digital sobre lo
analógico.
Tal
perspectiva
ignora
que
las
culturas
no
son
receptáculos
pasivos,
sino
entramados
dinámicos
de
significación que negocian, resignifican y reconfiguran las herramientas tecnológicas en función de sus propios códigos
y memorias.
En este sentido, Castells (2005) define la sociedad de la información como: “(…) un nuevo paradigma sociotécnico,
donde la información se convierte en materia prima y las tecnologías penetran todos los ámbitos de la existencia, desde
la economía global hasta la intimidad cotidiana” (p. 56). Sin embargo, esta penetración no implica una homogeneización
automática de las culturas. Por el contrario, las comunidades locales reinterpretan lo digital desde sus propias prácticas,
generando ecosistemas híbridos en los que lo ancestral y lo contemporáneo dialogan.
La
identidad
cultural
en
la
era
digital
múltiple
según
(Martín-Barbe
ro,
1987):
“se
configura
como
un
proceso
de
mediación donde las tecnologías no sustituyen las prácticas tradicionales, sino que se entrelazan con ellas”. Así, el ritual,
la oralidad, la música y la fiesta comunal, como tecnologías endógenas de la memoria, encuentran en lo digital un espacio
de amplificación y circulación simbólica.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 53
Este fenómeno se observa en expresiones como las Parrandas Campesinas o el Punto Guajiro de Arroyo Blanco, que al
migrar
a
plataformas
digitales
no
pierden
su
raíz,
sino
que
se
proyectan
hacia
escenarios
globales,
reafirmando
la
identidad local en un contexto transnacional.
Las tecnologías digitales son instrumentos de mediación cultural, no fuerzas autónomas que imponen uniformidad. La
identidad, lejos de diluirse, se recrea en la interacción entre memoria colectiva y nuevas formas de archivo, circulación
y consumo cultural. En este marco, lo digital se convierte en un sensor cultural que amplifica la voz de las comunidades,
pero cuya potencia depende de la capacidad de estas para apropiarse de las herramientas y resignificarlas en clave de
sostenibilidad patrimonial.
Al considerar la teoría de la imagen de una “aldea global” culturalmente uniforme, es una simplificación que ignora la
agencia de los actores locales, Martín-Barbero (1987) ofrece una vía de escape teórica y epistemológica a este dilema al
proponer el estudio de las mediaciones:
(…) los densos espacios de intersección donde las lógicas de producción mediática se encuentran, chocan y negocian
con las matrices culturales de los grupos populares, sus modos de ver, sentir y narrar el mundo. Desde esta óptica, las
identidades culturales no son esencias fijas que la digitalización corroe, sino construcciones simbólicas en constante
proceso de renegociación, hibridación y resistencia. (Martín-Barbero,1987)
En
el
contexto
específico
de
las
expresiones
literarias,
las
lenguas
y
las
manifestaciones
artísticas
de
las
culturas
populares, las tecnologías digitales no son un mero canal externo, sino un agente que incide en la reconfiguración de un
triple proceso fundamental.
En primer lugar: en la producción, desjerarquizan la autoría cultural. Entiéndase que un Punto Guajiro, esa
compleja forma poético-musical de improvisación, ya no solo es cantado en la intimidad del patio bajo la ceiba,
en un círculo de conocedores; puede ser producido estéticamente como un videoclip para YouTube, desde un
proceso
de
hibridación
de
códigos
audiovisuales
contemporáneos,
planos
detalle,
transiciones
rítmicas,
narrativa visual, con la lírica tradicional heredada de los tonadistas mayores. A la vez que genera un nuevo tipo
de creador: un campesino que es también realizador audiovisual intuitivo, y un nuevo tipo de texto cultural.
En
segundo
lugar:
en
la
circulación,
las
tecnologías
modifican
radicalmente
las
coordenadas
espacio-
temporales del ritual. La Parranda de Arroyo Blanco, que durante más de un siglo agrupa físicamente a cientos
de personas de zonas vecinas y dispersas los días 18, 19 y 20 de marzo de cada año, en honor a San José, hoy
puede ser transmitida en vivo por Facebook Live, YouTube y otras plataformas.
Esta
transmisión
genera
una
comunidad
virtual
diaspórica
que
desterritorializa
que
se
suma
a
la
fiesta
campesina,
permitiendo que emigrantes jatiboniquenses que se encuentran en otras latitudes participen afectivamente, expandiendo
su
alcance
simbólico, pero
también
planteando
la
pregunta de
si
la
comunión digital
puede
igualar
la fuerza
de
la
presencia física y la “imborrable comunicación” que esta genera.
En tercer lugar: en la recepción, se fomenta una interactividad que puede tanto reforzar como banalizar el ritual.
García-Canclini (1989) ya advirtió lúcidamente sobre el riesgo de la folclorización para el consumo turístico y
mediático, donde la práctica cultural viva, orgánica y profundamente arraigada en la vida social, se convierte
en una “pieza de museo” descontextualizada, una performance para un otro que la convierte en un espectáculo
exótico, vaciándola de su poder constitutivo de comunidad.
Arroyo Blanco, fundado en 1761 y consolidado como poblado en 1834, considerado el núcleo más antiguo del municipio
de
Jatibonico,
mantiene
viva
una
tradición
campesina
que
se
ha
convertido
en
referente
identitario
y
patrimonial.
Estudios recientes López-Fadraga, González-Sáez & Torres-Maya (
2023) destacan que: “El Punto de Arroyo Blanco y
sus Parrandas constituyen un sello cultural único, cuya salvaguarda es esencial frente a los riesgos de banalización
digital”.
Desde sus orígenes, las procesiones religiosas en honor al Santo Patrón derivaron, hacia finales del siglo XIX, en una
fiesta popular campesina que dio lugar a las célebres Parrandas. Estas celebraciones se caracterizaron por la canturía
guajira, los cantares espontáneos de puntos
y tonadas,
y por una convivencia social que generó una comunicación
imborrable entre los habitantes, transmitida de generación en generación.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 54
Las fiestas, reunían a cientos de personas de zonas vecinas y de otras provincias, quienes participaban en actividades
como torneos, peleas de gallos, artesanía, venta de comidas y música popular. Con el tiempo, la revitalización de estas
prácticas convirtió a la Parranda en la fiesta tradicional más relevante del municipio, integrando el Encuentro Territorial
de
Parrandas
Campesinas,
donde
compiten
agrupaciones
de
diversas
regiones
del
país
y
se
realizan
exposiciones
socioculturales, rodeos y otras actividades comunitarias.
La tríada de historia, tradición y comunidad evidencia que el centro del debate no es la tecnología en sí, sino el proyecto
cultural y pedagógico que orienta su uso. No se trata de malinterpretar un video en YouTube como mero entretenimiento,
sino de preguntarse: ¿qué tipo de mediación cultural se produce?; una que convierte la Parranda en objeto de consumo
efímero, descontextualizado por los algoritmos; o una que la utiliza como prisma para profundizar en su complejidad
histórica y humana, reforzando la memoria colectiva.
El verdadero riesgo para la identidad cultural no es la obsolescencia de lo analógico, sino la pérdida del control sobre el
relato propio y la cesión ingenua de la narrativa identitaria a lógicas digitales efímeras.
El Punto de Arroyo Blanco mantiene viva una tradición campesina que, según sus protagonistas, pudiera peligrar en el
futuro.
De
ahí
la
necesidad
de
socializar
sus
valores
identitarios
para
contribuir
a
su
salvaguarda
como
parte
del
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. (López Fadraga, González Sáez & Torres Maya, 2023, p. 97).
Como advierten los autores, el riesgo no reside en la obsolescencia de lo analógico, sino en la pérdida del control sobre
el relato identitario, cuando las narrativas locales se subordinan a las lógicas efímeras del algoritmo. La sostenibilidad
cultural, por tanto, exige una gestión crítica de las mediaciones digitales, que permita que la parranda se mantenga como
práctica
comunitaria
y
no
como
objeto
de
consumo
descontextualizado,
reafirmando
la
identidad
campesina
como
recurso estratégico para el futuro.
La tradición de Arroyo Blanco, con sus Parrandas Campesinas y el Punto Guajiro, constituye un patrimonio vivo que ha
trascendido generaciones desde el siglo XVIII. Su revitalización contemporánea no puede entenderse únicamente como
un rescate folclórico, sino como un proyecto cultural y pedagógico que enfrenta el desafío de las mediaciones digitales.
En este sentido, las plataformas tecnológicas funcionan como espacios de archivo y circulación simbólica, capaces de
amplificar la memoria colectiva y proyectarla hacia escenarios globales que fortalecen la identidad cultural.
La Parranda, mediador social integral como atributo de la Memoria
La Parranda Campesina, nacida de la canturía guajira espontánea y la necesidad vital de celebrar y compartir tras las
duras faenas agrícolas, es en sí misma una tecnología cultural de una sofisticación extraordinaria. No es un simple
“evento artístico”, sino una matriz compleja que articula, de
manera indisociable, la música instrumental, desde sus
instrumentos como laúdes, tres, guitarras, güiros y claves, la poesía oral improvisada en forma de controversia, es una
fuente de lengua y literatura en su estado más performativo y efervescente. además del baile como expresión corporal
de la alegría colectiva, la comida y la convivencia social como rituales de hospitalidad y comunión. Esta práctica ha
sido, desde su génesis, el dispositivo central de una “imborrable comunicación entre los habitantes”,
según la descripción
histórica del poblado que recogen testimonios orales.
La fiesta de San José, su Santo Patrón, no era solo una fecha en el calendario; era el eje gravitacional que organizaba el
tiempo, las relaciones familiares y la propia memoria del lugar. Esta tecnología tradicional opera según Assmann (1997)
como:
La memoria comunicativa es una memoria de corto y mediano plazo, ligada a la biografía de los individuos y transmitida
en
la
interacción
social
cara
a
cara.
Transmite
saberes,
valores,
jerarquías
tácitas
y
un
sentido
de
pertenencia
de
generación en generación a través del cuerpo, la voz, el gesto y la presencia colectiva. (Assmann, 1997, p. 49)
De este modo, puedes integrar la noción de memoria comunicativa en tu marco teórico, vinculándola con las prácticas
culturales de Arroyo Blanco y las mediaciones digitales que discutimos antes. La memoria comunicativa según Assmann
(1997), entendida como transmisión de saberes y valores en la interacción social cara a cara, se complementa con el giro
hacia las mediaciones culturales propuesto por Martín-Barbero (1987), quien desplaza el foco de los aparatos hacia los
procesos simbólicos que configuran la comunicación.
Ambas
perspectivas
encuentran
resonancia
en
la
propuesta
de
Benjamin
(2022),
al
concebir
las
tecnologías
como
dispositivos de memoria capaces de resignificar lo popular. En conjunto, estos enfoques permiten comprender que las
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 55
prácticas culturales como las Parrandas Campesinas de Arroyo Blanco, no son meros vestigios folclóricos, sino espacios
vivos de producción identitaria, donde lo ancestral y lo digital se entrelazan.
Así, la sostenibilidad cultural depende de reconocer que la memoria no solo se conserva en archivos tecnológicos, sino
que se recrea en la voz, el gesto y la mediación comunitaria, evitando que las narrativas locales se diluyan en consumos
efímeros y algoritmos descontextualizados.
La
Parranda
Campesina
no
se
enseña
en
un
manual,
no
se
aprende:
se
aprehende,
en
la
experiencia
mimética
y
participativa, se adquiere con la propia experiencia, al captar, asimilar, interiorizar escuchando a los viejos tonadistas,
imitando sus inflexiones, sintiendo la tensión de la controversia y el goce del baile.
Pueden entenderse como una tecnología del yo colectiva en el sentido foucaultiano, pues producen una subjetividad
específica: la del “parrandero”, sujeto que se reconoce depositario y recreador de un legado festivo. Este proceso de
autoconstitución comunitaria encuentra un paralelo en el Punto Guajiro de Arroyo Blanco, práctica musical campesina
que, al igual que la Parranda, articula un régimen de verdad local sustentado en la tradición oral
y en la memoria
intergeneracional.
Mientras la Parranda moldea identidades a través de la rivalidad barrial, la confección de carrozas y la ritualidad festiva,
el Punto Guajiro configura subjetividades mediante la improvisación poética y la musicalidad campesina, reafirmando
al guajiro como sujeto patrimonial.
En ambos casos, se trata de dispositivos culturales que no solo preservan la memoria, sino que producen modos de ser y
pertenecer,
consolidando
un
ethos
comunitario
que
vincula
identidad,
salvaguarda
y
recreación
del
patrimonio
inmaterial.
El
problema
crucial
surge,
cuando
los
Instructores
de
Arte,
formados
mayoritariamente
en
academias
que
pueden
privilegiar
cánones
artísticos
de
corte
eurocéntrico
o
academicista,
distantes
de
las
poéticas
populares,
perciben
la
Parranda únicamente como un “evento a ser mostrado” o, peor aún, como una materia prima bruta que debe ser “pulida”
escénicame
nte, y no como una “práctica viva a ser internalizada”.
Aquí yace la desconexión modular de la crisis identitaria, donde se concibe la tecnología digital moderna, grabar un
video para un concurso, mostrarlo en la red social institucional, crear una página de Facebook del evento, como un fin
en sí mismo.
La mediación se vuelve opaca: en lugar de ser un puente para la experiencia profunda, la grabación reemplaza la vivencia.
El Instructor se coloca fuera de la rueda de la parranda, detrás de la cámara o el celular, adoptando un rol de observador-
técnico. Al hacerlo, se rompe el ciclo de internalización que la mantiene viva.
La Parranda, en su esencia, es una tecnología de producción de identidad mediante la participación corporal, la escucha
atenta
y
la
respuesta
comunitaria;
cuando
el
mediador
se
autoexcluye
de
ese
circuito
de
reciprocidad,
la
memoria
comunicativa se congela y la identidad que de ella emana se debilita, quedando a merced de una representación externa
y superficial.
El Rol de los Instructores de Arte: Mediadores entre la Tradición Viva y la Convergencia Digital
Los Instructores de Arte son los agentes culturales que el sistema educativo cubano ha situado, estratégicamente, en la
primera
línea
de
la
gestión
y
salvaguarda
del
patrimonio
inmaterial,
con
la
misión
de
intencionar
los
procesos
de
enseñanza-aprendizaje de la música tradicional campesina en las casas de cultura y las comunidades.
Su posición es, por naturaleza, dialéctica, delicada, cargada de una alta sensibilidad: son el punto de articulación, el
gozne, entre la comunidad portadora de la tradición como los tonadistas mayores, las familias que sostienen la fiesta y
las
nuevas
generaciones
de
niños
y
jóvenes
que
habitan plenamente
la
sociedad
de
la
información,
cuyos
códigos
comunicativos y referentes estéticos están profundamente marcados por la cultura digital global.
La carencia de guías metodológicas sistematizadas para que estos Instructores “aprovechen” el Encuentro Territorial de
Parrandas
Campesinas
de
Arroyo
Blanco
no
es
una
falla
administrativa
menor;
revela
una
falla
estructural
en
la
concepción
misma
de
la
mediación
cultural,
que
ha
priorizado
la
logística
del
evento
sobre
la
profundidad
de
la
experiencia formativa.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 56
Siguiendo a Jenkins (2006) y su concepto de “cultura de la
convergencia”, el desafío real no es elegir entre la Parranda
presencial y su representación digital, como si fueran dos caminos excluyentes. La inteligencia cultural radica en diseñar
acciones de convergencia mediática que potencien el fortalecimiento identitario, haciendo que los distintos medios, el
cuerpo, la voz, la comunidad presencial, el video, la red social cooperen de manera sinérgica. La convergencia, para
Jenkins, no es un proceso tecnológico, sino un cambio cultural que ocurre en los cerebros de los consumidores y en sus
interacciones sociales.
Un Plan Metodológico de Nuevo Tipo para Instructores de Arte, como el que se propone, parte de un diagnóstico
profundo y honesto del estado de su propia identidad cultural como sujetos de la tradición. Una historia que se cuenta
en múltiples plataformas, donde cada medio hace una contribución única al universo narrativo.
La pregunta no es cuánto saben sobre la Parranda en sí, sino cuánto se reconocen en ella. Si un Instructor no se reconoce
a sí mismo co
mo “Parrandero”, si no ha vivido la experiencia inmersiva, iniciática y agotadora de parrandear hasta el
amanecer durante los tres días de los festejos de marzo, cantando, bailando, compartiendo y sintiendo en el cuerpo la
continuidad de una historia que lo trasciende, difícilmente podrá utilizar el encuentro, ni su más sofisticada réplica
digital, como un espacio de formación identitaria genuino para otros.
Su rol no es el de un simple difusor de contenidos patrimoniales, sino el de un mediador que, como plantea Paulo Freire
(1970): “(…) debe construir un conocimiento dialógico y liberador a partir de la lectura crítica de la realidad cultural del
educando”, que en este caso, es la comunidad misma y él mismo, como parte de ella. Su tarea es la de un “traduc
tor
cultural” que domina tanto la gramática profunda de la tradición como los lenguajes del presente digital.
Mediación Cultural para el Fortalecimiento Identitario: Un Modelo Dialógico y Transmedia expresado en un
Plan de Acción de Nuevo Tipo
La
mediación
cultural
entendida
como
modelo dialógico
y
transmedia
permite
que
las
comunidades
fortalezcan
su
identidad
mediante
planes
de
acción
participativos,
evitando
la
reducción
de
sus
prácticas
a
consumos
efímeros.
Investigaciones recientes en Cuba y Argentina muestran cómo proyectos socioculturales y laboratorios transmedia se
convierten en espacios de resistencia cultural y de construcción de narrativas colectivas: “Gestionados desde un enfoque
sociocultural, los proyectos pueden asumir el fortalecimiento identitario como un recurso de mediación del proceso de
resistencia cultural” (Contreras
-Madrigal, Duarte-Gandaria & Casanova-Marín, 2024, p. 12).
La
propuesta
de
una
Mediación
Cultural
para
el
Fortalecimiento
Identitario
se
expresa
en
un
Modelo
Dialógico
y
Transmedia que, articulado en un Plan de Acción de Nuevo Tipo, busca integrar saberes locales, prácticas tradicionales
y narrativas digitales. Este modelo no se limita a la difusión de contenidos, sino que promueve un diálogo intercultural
donde las comunidades participan activamente en la producción de relatos que reafirman su memoria y su identidad.
En este sentido, la transmedialidad se convierte en un recurso pedagógico y cultural que permite que las fiestas populares,
la oralidad y las prácticas campesinas se proyecten en múltiples plataformas, sin perder su raíz histórica.
Para Tamayo (2023) “El Laboratorio ciudadano de narrativa
transmedia construye creativamente un espacio de diálogo
con
el
fin
de
pensar
y
diseñar
una
producción
académica
que
involucra
el
diseño,
las
narrativas
transmedia
y
la
interculturalidad” (Tamayo et al., 2023, p. 7).
El desafío consiste en garantizar que estas mediaciones digitales no diluyan la riqueza simbólica de lo local, sino que la
potencien como capital cultural y recurso de resistencia frente a las lógicas homogeneizadoras del mercado global.
Los estudios muestran que el fortalecimiento identitario no es un proceso espontáneo, sino una mediación cultural
planificada que articula proyectos socioculturales con narrativas transmedia. La resistencia cultural como horizonte
emancipador, destacan la creación de espacios de diálogo donde la transmedialidad se convierte en herramienta para
visibilizar prácticas comunitarias.
En
conjunto,
ambas
perspectivas
refuerzan
la
idea
de
que
un
Plan
de
Acción
de
Nuevo
Tipo
debe
ser
dialógico,
participativo y transmedia, garantizando que las comunidades no solo preserven su memoria, sino que la proyecten en
escenarios contemporáneos con autonomía y sentido crítico. Que contribuya a potenciar la identidad cultural en los
Instructores de Arte e integrar dialécticamente las tecnologías digitales y las tradicionales, superando la falsa dicotomía
entre ambas.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 57
No se trata de enseñar a los instructores a hacer videos de las Parrandas para Instagram o TikTok como un fin último de
difusión
institucional,
sino
de
empoderarlos
para
utilizar
la
cámara,
el
micrófono
y
la
plataforma
digital
como
herramientas de investigación-acción participativa y de creación narrativa al servicio de la memoria viva. La tecnología
digital se convierte así en un medio para un fin más alto: la profundización de la conciencia histórica y la expresión
contemporánea de la identidad parrandera.
El Plan de Acciones de Nuevo Tipo se estructura en cuatro fases progresivas, que responden a los objetivos específicos
planteados y que operan como un ciclo virtuoso de inmersión, análisis, creación y sistematización:
Fase I: Inmersión Vivencial y Diagnóstico de la Identidad del Instructor de Arte.
Esta fase, fundante, toma distancia del paradigma extractivista que ve la cultura como un recurso a documentar. Su
principio es que el Instructor debe ser, primero, un participante pleno.
Se realizarían talleres vivenciales intensivos en la propia comunidad de Arroyo Blanco, en los días previos o posteriores
al encuentro de marzo. Estos talleres, impartidos por los propios tonadistas y portadores mayores, no se centrarían en
técnicas de registro, sino en la práctica de la tradición: aprender a entonar un Punto de Arroyo Blanco único de su tipo
en el país, a iniciar una controversia, a conocer las reglas tácitas del baile del zapateo, a cocinar el ajiaco comunitario.
El objet
ivo es que el Instructor experimente la Parranda como una “tecnología del cuerpo y la memoria”, reconociendo
sus
propias
emociones,
dificultades
y
conexiones.
Al
final
de
esta
fase,
cada
Instructor
realizaría
un
“autorrelato
identitario” (escrito o audiovi
sual) donde reflexione sobre su vínculo personal con la parranda antes y después de la
experiencia, identificando sus propias carencias y potencialidades como mediador cultural.
Fase II: Cartografía Cultural y Análisis de Dinámicas Rituales.
Con la experiencia vivencial como base, se pasaría a una fase de análisis crítico y colectivo. Los Instructores, ahora
como grupo de investigación, cartografiarían el Encuentro Territorial, identificando sus componentes rituales, sus actores
(los tonadistas, las familias anfitrionas, los visitantes, los niños), sus espacios simbólicos (el patio, la iglesia, la calle
principal) y sus tiempos fuertes.
En
esta
fase,
el
celular
se
introduce
por
primera
vez,
no
para
grabar
un
reportaje,
sino
como
una
herramienta
de
recolección etnográfica: grabar conversaciones informales con los mayores, capturar detalles del entorno que revelen la
historia local, registrar
variantes de una misma tonada. El análisis se guiaría por preguntas desencadenantes: ¿Qué
elementos
de
la
parranda
generan
mayor
cohesión
comunitaria?,
¿Dónde
se
dan
los
momentos
de
transmisión
intergeneracional de saberes?, ¿Qué tensiones se observan entre lo tradicional y lo moderno? Esta cartografía sirve como
base para el diseño de narrativas posteriores.
Fase III: Traducción Digital y Creación de Narrativas Transmedia.
En esta fase creativa, los Instructores se convierten en productores culturales. Aprenden a usar herramientas digitales
(edición de audio y video, fotografía, diseño de contenidos para redes) con una intencionalidad pedagógica y patrimonial
clara: crear narrativas transmedia que expliquen el sentido profundo de la Parranda. No se trata de hacer un video-
resumen
del
evento,
sino
de
desplegar
su
universo
de
sentido
a
través
de
múltiples
plataformas
y
lenguajes:
un
microdocumental sobre la historia de la familia fundadora de la parranda; una serie de podcasts cortos donde un tonadista
mayor explica el arte de la controversia y su conexión con la vida campesina; una galería de Instagram con retratos de
los “personajes” de la parranda acompañados de frases de su autoría poética; un mapa sonoro interactivo del pueblo,
geolocalizando las casas donde se canta. El objetivo es combatir activamente el peligro de que el evento se vea solo
como un espectáculo musical, revelando las capas de historia, trabajo, migración y fe que lo constituyen.
Fase IV: Diseño Participativo de la Guía Metodológica.
La fase final es la de sistematización y escalabilidad. Los Instructores, con la asesoría de especialistas, codiseñan y
redactan la guía metodológica que recoge el proceso vivido: los fundamentos conceptuales, la metodología de inmersión,
las técnicas de cartografía, los tutoriales de creación transmedia y, crucialmente, los indicadores y acciones directas de
fortalecimiento identitario.
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 58
Esta guía no sería un documento vertical y prescriptivo, sino un “kit de herramientas” flexible y dialógico, enriquecido
con los autorelatos, los productos comunicativos creados y las lecciones aprendidas. Se convertiría en la herramienta
que empodera a otros instructores, en otros territorios, para ser verdaderos mediadores.
Tabla 1:
Elaboración Propia.
Fase
Título
Descripción académica
Fase I
Inmersión
Vivencial
y
Diagnóstico
de
la
Identidad
del
Instructor
Reconocimiento de experiencias del Instructor y diagnóstico de su
identidad profesional y cultural.
Fase
II
Cartografía Cultural y Análisis de
Dinámicas Rituales
Mapeo
de
prácticas
y
actores
comunitarios;
análisis
de
dinámicas
rituales y simbólicas presentes en el contexto cultural.
Fase
III
Traducción Digital y Creación de
Narrativas Transmedia
Desarrollo
de
narrativas
transmedia
e
integración
de
recursos
digitales para la mediación cultural y educativa.
Fase
IV
Diseño
Participativo
de
la
Guía
Metodológica
Construcción colaborativa de la guía metodológica y sistematización
de acciones, aprendizajes y buenas prácticas.
De esta manera, el Encuentro Territorial de Parrandas de Arroyo Blanco trasciende su localía para convertirse en un
laboratorio de identidad cultural, donde los Instructores utilizan las tecnologías digitales no como un fin exhibicionista,
sino como un medio para fortalecer, primero, su propio arraigo y, luego, para irradiarlo a toda la comunidad, asegurando
que la Parranda siga siendo, por otros cien años, una tecnología viva de resistencia y creación colectiva.
IV.
CONCLUSIONES
Las tecnologías digitales, en la configuración de la actual sociedad de la información, no son fuerzas externas que atacan
desde afuera a las identidades culturales, sino que constituyen un nuevo y disputado ámbito ecológico donde estas se
producen, se discuten y se transforman. El caso del Encuentro Territorial de Parrandas Campesinas de Arroyo Blanco,
en Jatibonico, lejos de ser una excepción pintoresca, demuestra una verdad universal para la gestión del patrimonio
inmaterial: el centro del debate no es la herramienta, sino el sentido y la direccionalidad de la mediación.
La crisis formativa de los Instructores de Arte, expresada en una frágil identidad cultural, se origina en un vacío de
sentido. Se dispone del evento (la parranda), de la tecnología (el móvil con datos móviles) y de la política institucional
que promueve su visibilidad, pero se ha debilitado y descuidado el proceso de internalización vivencial que convierte un
acontecimiento social cíclico en un pilar sólido de la subjetividad individual y colectiva.
El papel de las tecnologías digitales, por tanto, debe ser reorientado con urgencia y claridad conceptual: desde una lógica
superficial de la exhibición efímera y la estadística de “alcance”, hacia una profunda ecología de la memoria, donde el
Instructor de Arte se asuma conscientemente como un mediador
y un traductor cultural. Su misión es conectar, la
profundidad histórica de la Parranda como “imborrable comunicación” nacida en un caserío cubano en el ocaso del siglo
XIX, con los lenguajes, las estéticas y las plataformas del presente digital que habitan las nuevas generaciones.
Solo
cuando
la
experiencia
de
parrandear,
en
toda
su
densidad
ritual
y
sensorial,
sea
el
centro
de
gravedad
de
la
formación, y la cámara del celular una extensión de esa mirada comprometida, la identidad cultural no será una pieza de
museo, objeto de una nostalgia pasiva, sino una tecnología viva y poderosa de resistencia, arraigo y recreación constante
del lazo social en la era digital.
V.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Assmann, J. (1997). La memoria cultural: Escritura, recuerdo y política en las primeras culturas. Madrid: Ediciones
Akal. ISBN: 978-88-06-13143-2 (también válido: 88-06-13143-5)
Benjamin, W. (2022). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (Trad. J. Navarro). México: Ítaca.
(Trabajo original publicado en 1936). ISBN: 978-84-124791-7-1
Tecnologías de la memoria en la cultura 4.0: Convergencia entre Parrandas Campesinas e identidad cultural
Lemaciencias
| Vol. 2, Núm. 1 (48-59) - 2026
| Pág. 59
Berenguera, A., Fernández de Sanmamed, M. J., Pons, M., Pujol, E., Saura, S. & Rodríguez, D. (2014). Escuchar,
observar y comprender. Aportaciones de la investigación cualitativa. Barcelona.
Castells, M. (2005). La era de la información: Economía, sociedad y cultura (2a. ed., Vols. 1-3). Alianza. ISBN de la
obra completa: 978-84-206-4246-8
Contreras-Madrigal, D., Duarte-Gandaria, O., & Casanova-Marín, C. (2024). Fortalecimiento identitario en
proyectos socioculturales como recurso de mediación del proceso de resistencia cultural. Pedagogía y
Sociedad, 27(70). 127-151
https://revistas.uniss.edu.cu/index.php/pedagogia-y-sociedad/article/view/1821
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
García-Canclini, N. (1989). Culturas híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo.
Gómez-Guerra, L. (2025, marzo 20). Arroyo Blanco se rinde ante la música campesina. Escambray.
https://www.escambray.cu
Hernández-Cabrera, M., González-Sáez, O. J. & Zayas-Hernández, B.M. (2025). Perspectiva Artístico-Creativa-
Identitaria para la Formación de Profesionales de la Educación Superior. Revista Científica
Multidisciplinaria. LEMACIENCIAS. 1(1).
https://revistalemaciencias.com/index.php/lemaciencias/article/view/4
Hernández-Sampieri, R., Fernández-Collado, C. & Baptista-Lucio, M. del P. (2014). Metodología de la
investigación. México.
http://doi.org/10.35383/educare.v9i1.600
Izcara-Palacios, S.P. (2009). La praxis de la investigación cualitativa. Plaza y Valdés.
Izcara-Palacios, S.P. & Andrade-Rubio, K.L. (2003). La entrevista en profundidad: teoría y práctica. Universidad
autónoma de Tamaulipas.
http://www.researchgate.net
Jenkins, H. (2006). Convergence culture: La cultura de la convergencia de los medios de comunicación (P. Hermida,
Trad.). Paidós.
Nocedo de León, I. (2002). Metodología de la investigación educacional. Editorial Pueblo y Educación.
Martín-Barbero, J. (1987). De los medios a las mediaciones: Comunicación, cultura y hegemonía. México:
Editorial Gustavo Gili.
López-Fadraga, I., González-Sáez, O. J., & Torres-Maya, H. F. (2023). El Punto de Arroyo Blanco: un sello
identitario dentro de las parrandas campesinas en Cuba. Revista Científica Cultura, Comunicación y
Desarrollo, 8(3), 95-100.
https://rccd.ucf.edu.cu/index.php/aes/article/view/492
Prensa Latina. (2023, marzo 17). Juventud mantiene tradición de la parranda más antigua de Cuba. Radio Sancti
Spíritus.
Rodríguez-Gómez, G, Gil-Flores, J. & García-Jiménez, E. (2008). Metodología de la investigación cualitativa.
Félix Varela. La Habana
Tamayo, Y., Gómez, M., Suppo, R., & Olcina, M. L. (2023). El Laboratorio ciudadano de narrativa transmedia:
una experiencia de integralidad de funciones universitarias desde Diseño de la Comunicación Visual.
Revista de Extensión Universitaria, 19(2), 1
–
15.
https://doi.org/10.14409/EXTENSION.2023.19.JUL-
DIC.E0010